ORACIÓN DE LA MAÑANA
Mes: Julio
Miércoles 1
|° Lectura: Amós 5, 14-15. 21-24
Esto dice el Señor:
“Busquen el bien, no el mal, y
vivirán,
y así estará con ustedes, como
ustedes mismos dicen,
el Señor, Dios de los ejércitos.
Aborrezcan el mal y amen el bien,
implanten la justicia en los
tribunales;
quizá entonces el Señor, Dios de los
ejércitos,
tenga piedad de los sobrevivientes de
José.
Yo desprecio y detesto las fiestas de
ustedes,
no me agradan sus solemnidades.
Aunque me ofrezcan holocaustos,
no aceptaré sus ofrendas
ni miraré con agrado sus sacrificios
de novillos gordos.
Alejen de mí el ruido de sus
canciones;
no quiero escuchar la música de sus
arpas.
Que fluya la justicia como el agua
y la bondad como un torrente
inagotable’’.
Jueves 2
Salmo Responsorial
Salmo 18, 8. 9. 10. 11
R. La voluntad de Dios es santa.
La ley del Señor es perfecta del todo
y reconforta el alma;
inmutables son las palabras del Señor
y hacen sabio al sencillo.
R. La voluntad de Dios es santa.
En los mandamientos de Dios hay
rectitud
y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor
para alumbrar el camino.
R. La voluntad de Dios es santa.
La voluntad de Dios es santa
y para siempre estable;
los mandamientos del Señor son
verdaderos
y enteramente justos.
R. La voluntad de Dios es santa.
Más deseables que el oro y las
piedras preciosas
las normas del Señor,
y más dulces que la miel
de un panal que gotea.
R. La voluntad de Dios es santa.
Viernes 3
Evangelio: Juan 20, 24-29
Tomás, uno de los Doce, a quien
llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros
discípulos le decían: "Hemos visto al Señor". Pero él les contestó:
"Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los
agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré".
Ocho días después, estaban reunidos
los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de
nuevo en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Luego
le dijo a Tomás: "Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano;
métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree". Tomás le respondió:
"¡Señor mío y Dios mío!" Jesús añadió: "Tú crees porque me has
visto; dichosos los que creen sin haber visto".
Lunes 6
Evangelio: Mateo 9, 18-26
En aquel tiempo, mientras Jesús
hablaba, se le acercó un jefe de la sinagoga, se postró ante él y le dijo:
"Señor, mi hija acaba de morir; pero ven tú a imponerle las manos y
volverá a vivir".
Jesús se levantó y lo siguió,
acompañado de sus discípulos. Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre
desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orilla del manto,
pues pensaba: "Con sólo tocar su manto, me curaré". Jesús,
volviéndose, la miró y le dijo: "Hija, ten confianza; tu fe te ha
curado". Y en aquel mismo instante quedó curada la mujer.
Cuando llegó a la casa del jefe de la
sinagoga, vio Jesús a los flautistas, y el tumulto de la gente y les dijo:
"Retírense de aquí. La niña no está muerta; está dormida". Y todos se
burlaron de él. En cuanto hicieron salir a la gente, entró Jesús, tomó a la
niña de la mano y ésta se levantó. La noticia se difundió por toda aquella
región.
Martes 7
Evangelio: Mateo 9, 32-38
En aquel tiempo, llevaron ante Jesús
a un hombre mudo, que estaba poseído por el demonio. Jesús expulsó al demonio y
el mudo habló. La multitud, maravillada, decía: "Nunca se había visto nada
semejante en Israel". Pero los fariseos decían: "Expulsa a los
demonios por autoridad del príncipe de los demonios".
Jesús recorría todas las ciudades y
los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y
curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de
ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor.
Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es mucha y los trabajadores,
pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus
campos".
Miércoles 8
Evangelio: Mateo 10, 1-7
En aquel tiempo, llamando Jesús a sus
doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar
toda clase de enfermedades y dolencias.
Estos son los nombres de los doce
apóstoles: el primero de todos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés;
Santiago y su hermano Juan, hijos del Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y
Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y
Judas Iscariote, que fue el traidor.
A estos doce los envió Jesús con
estas instrucciones: "No vayan a tierra de paganos, ni entren en ciudades
de samaritanos. Vayan más bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de
Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los
cielos".
Jueves 9
Salmo Responsorial (79)
R. Ven, Señor, a salvarnos.
Escúchanos, pastor de Israel,
tú que estás rodeado de querubines,
manifiéstate,
despierta tu poder y ven a salvarnos.
R.
R. Ven, Señor, a salvarnos.
Señor, Dios de los ejércitos, vuelve
tus ojos,
mira tu viña y visítala;
protege la cepa plantada por tu mano,
el renuevo que tú mismo cultivaste.
R.
R. Ven, Señor, a salvarnos.
Viernes 10
Evangelio: Mateo 10, 16-23
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus
apóstoles: “Yo los envío como ovejas entre lobos. Sean, pues, precavidos como
las serpientes y sencillos como las palomas.
Cuídense de la gente, porque los
llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas, los llevarán ante
gobernadores y reyes por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante
los paganos. Pero, cuando los enjuicien, no se preocupen por lo que van a decir
o por la
forma de decirlo, porque en ese
momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen,
sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes.
El hermano entregará a su hermano a
la muerte, y el padre a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y
los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere
hasta el fin, se salvará.
Lunes 13
Salmo Responsorial (49)
R. Dios salva al que cumple su
voluntad.
No voy a reclamarte sacrificios, dice
el Señor,
pues siempre están ante mí tus
holocaustos.
Pero ya no aceptaré becerros de tu
casa
ni cabritos de tus rebaños. R.
R. Dios salva al que cumple su
voluntad.
“¿Por qué citas mis preceptos
y hablas a toda hora de mi pacto,
tú, que detestas la obediencia
y echas en saco roto mis mandatos”?
R.
R. Dios salva al que cumple su
voluntad.
Tú haces esto, ¿y yo tengo que
callarme?
¿Crees acaso que yo soy como tú?
Quien las gracias me da, ése me honra
y yo salvaré al que cumple mi
voluntad. R
R. Dios salva al que cumple su
voluntad.
Martes 14 (
Salmo 47 Responsorial
R. Dios es nuestro defensor.
Grande es el Señor y muy digno de
alabanza
en la ciudad de nuestro Dios.
Su monte santo, altura hermosa,
es la alegría de toda la tierra.
R. Dios es nuestro defensor.
El monte Sion, en extremo norte,
es la ciudad del rey supremo.
Entre sus baluartes ha surgido Dios
como una fortaleza inexpugnable.
R. Dios es nuestro defensor.
Los reyes se aliaron
para atacarla juntos;
pero al verla, quedaron aterrados
y huyeron despavoridos.
R. Dios es nuestro defensor.
Allí los invadió el pánico
y dolores como de parto;
como un viento del desierto,
que destroza las naves de Tarsis.
R. Dios es nuestro defensor.
Miércoles 15
Evangelio: Mateo 11, 25-27
En aquel tiempo, Jesús exclamó:
"¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has
escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente
sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.
El Padre ha puesto todas las cosas en
mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el
Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar''.
Viernes 17
Evangelio: Mateo 12, 1-8
Un sábado, atravesaba Jesús por los
sembrados. Los discípulos, que iban con él, tenían hambre y se pusieron a
arrancar espigas y a comerse los granos. Cuando los fariseos los vieron, le
dijeron a Jesús: "Tus discípulos están haciendo algo que no está permitido
hacer en sábado".
Él les contestó: "¿No han leído
ustedes lo que hizo David una vez que sintieron hambre él y sus compañeros? ¿No
recuerdan cómo entraron en la casa de Dios y comieron los panes consagrados, de
los cuales ni él ni sus compañeros podían comer, sino tan sólo los sacerdotes?
¿Tampoco han leído en la ley que los
sacerdotes violan el sábado porque ofician en el templo y no por eso cometen
pecado? Pues yo digo que aquí hay alguien más grande que el templo.
Si ustedes comprendieran el sentido
de las palabras: Misericordia quiero y no sacrificios, no condenarían a quienes
no tienen ninguna culpa. Por lo demás, el Hijo del hombre también es dueño del
sábado''.
Lunes 20
Evangelio: Mateo 12, 38-42
En aquel tiempo, le dijeron a Jesús
algunos escribas y fariseos: “Maestro, queremos verte hacer una señal
prodigiosa”. El les respondió: “Esta gente malvada e infiel está reclamando una
señal, pero la única señal que se le dará, será la del profeta Jonás. Pues de
la misma manera que Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre de la
ballena, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el
seno de la tierra.
Los habitantes de Nínive se
levantarán el día del juicio contra esta gente y la condenarán, porque ellos se
convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay alguien más grande que
Jonás.
Martes 21
Evangelio: Mateo 12, 46-50
En aquel tiempo, Jesús estaba
hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus parientes se acercaron y
trataban de hablar con él. Alguien le dijo entonces a Jesús: “Oye, ahí fuera
están tu madre y tus hermanos, y quieren hablar contigo”.
Pero él respondió al que se lo decía:
“¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Y señalando con la mano a sus
discípulos, dijo: “Éstos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumple
la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana
y mi madre”.
Miércoles 22
Salmo Responsorial (62)
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Señor, tú eres mi Dios, a ti te
busco;
de ti sedienta está mi alma.
Señor, todo mi ser te añora,
como el suelo reseco añora el agua.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Para admirar tu gloria y tu poder,
anhelo contemplarte en el santuario.
Pues mejor es tu amor que la
existencia;
siempre, Señor, te alabarán mis
labios.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Podré así bendecirte mientras viva
y levantar en oración mis manos.
De lo mejor se saciará mi alma;
te alabaré con júbilo en los labios.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Fuiste mi auxilio
y a tu sombra, canté lleno de gozo.
A ti se adhiere mi alma
y tu diestra me da seguro apoyo.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Jueves 23
Evangelio: Mateo 13, 10-17
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús
sus discípulos y le preguntaron: “¿Por qué les hablas en parábolas?” El les
respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de
los cielos; pero a ellos no. Al que tiene se le dará más y nadará en la
abundancia; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará. Por eso les
hablo en parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden.
En ellos se cumple aquella profecía
de Isaías que dice: Ustedes oirán una y otra vez y no entenderán; mirarán y
volverán a mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón,
ha cerrado sus ojos y tapado sus oídos, con el fin de no ver con los ojos ni
oír con los oídos, ni comprender con el corazón. Porque no quieren convertirse
ni que yo los salve.
Pero, dichosos ustedes, porque sus
ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos
desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no
lo oyeron’’.
Viernes 24
Salmo Responsorial
R. El Señor es nuestro pastor.
Escuchen, pueblos, la palabra del
Señor,
y anúncienla aun en las islas más
remotas:
“El que dispersó a Israel lo reunirá
y lo cuidará como el pastor a su
rebaño”. R.
R. El Señor es nuestro pastor.
Porque el Señor redimió a Jacob
y lo rescató de las manos del
poderoso.
Ellos vendrán para aclamarlo al monte
Sión
Y correrán hacia los bienes del
Señor. R.
R. El Señor es nuestro pastor.
Entonces se alegrarán las jóvenes,
danzando;
se sentirán felices jóvenes y
viejos,
porque yo convertiré su tristeza en
alegría,
y los llenaré de gozo y aliviaré sus
penas. R.
R. El Señor es nuestro pastor.
Lunes 27
Mateo 13, 31-35
En aquel tiempo, Jesús propuso esta
otra parábola a la muchedumbre: “El Reino de los cielos es semejante a la
semilla de mostaza que un hombre siembra en su huerto. Ciertamente es la más
pequeña de todas las semillas, pero cuando crece, llega a ser más grande que
las hortalizas y se convierte en un arbusto, de manera que los pájaros vienen y
hacen su nido en las ramas”.
Les dijo también otra parábola: “El
Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la
mezcló con tres medidas de harina, y toda la masa acabó por fermentar”.
Jesús decía a la muchedumbre todas
estas cosas con parábolas, y sin parábolas nada les decía, para que se
cumpliera lo que dijo el profeta: Abriré mi boca y les hablaré con parábolas;
anunciaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.
Martes 28
Salmo Responsorial (78)
R.
Socórrenos, Señor, y te alabaremos.
No recuerdes, Señor, contra nosotros,
las culpas de nuestros padres.
Que tu amor venga pronto a
socorrernos,
porque estamos totalmente abatidos.
R. Socórrenos, Señor, y te alabaremos.
Para que sepan quién eres,
socórrenos, Dios y salvador nuestro.
Por el honor de tu nombre,
sálvanos y perdona nuestros pecados.
R. Socórrenos, Señor, y te
alabaremos.
Que lleguen hasta ti los gemidos del
cautivo;
con tu brazo poderoso salva a los
condenados a muerte.
Y nosotros, pueblo tuyo y ovejas de
tu rebaño,
te daremos gracias siempre
y de generación en generación te
alabaremos.
R. Socórrenos, Señor, y te alabaremos.
Miércoles 29
Juan 11, 19-27
En aquel tiempo, muchos judíos habían
ido a ver a Marta y a María para consolarlas por la muerte de su hermano
Lázaro. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se
quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, no
habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy segura de que Dios te concederá
cuanto le pidas”.
Jesús le dijo: “Tu hermano
resucitará”. Marta respondió: “Ya sé que resucitará en la resurrección del
último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en
mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no
morirá para siempre. ¿Crees tú esto?” Ella le contestó: “Sí, Señor. Creo
firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al
mundo”.
Jueves 30
|° Lectura: Jeremίas 18, 1-6
Esto es lo que el Señor me dijo:
“Jeremías, ve a la casa del alfarero y ahí te haré oír mis palabras”.
Fui, pues, a la casa del alfarero y
lo hallé trabajando en su torno. Cuando se le estropeaba la vasija que estaba
modelando, volvía a hacer otra con el mismo barro, como mejor le parecía.
Entonces el Señor me dijo: “¿Acaso no
puedo hacer yo con ustedes, casa de Israel, lo mismo que hace este alfarero?
Como está el barro en las manos del alfarero, así ustedes, casa de Israel,
están en mis manos”.
Viernes 31
Evangelio: Mateo 13, 54-58
En aquel tiempo, Jesús llegó a su
tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos
estaban asombrados y se preguntaban: “¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y
esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama
María su madre y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Qué no
viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas
cosas?” Y se negaban a creer en él.
Entonces, Jesús les dijo: “Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa”. Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos.